Poemas

14

El eco

Aquellas notas aceradas, hondas
Lluvia de ritmos de romanza amarga
Se hundieron en lo seco de mi mente
Regando los regueros de mi alma

Negro llorar teñido de ansiedades
Luz de verdad en noche desbocada;
Gritó el amor canciones de amargura
Retorcidas en negro pentagrama.

Me gritó desde el eco el hondo valle
Su místico rosario de palabras
Rimándome lecciones de querer,
De soledad, resignación y calma.

Me gritó que la vida se evapora
Como la brisa de la tarde clara
Que revivir es fruto de otra muerte
Y que el amor es revivir del alma.

Ese grito del valle era tu voz
Música ardiente de desesperanza
Al escucharla, loco, comprendí:
Tus gritos me decían que me amabas.

Y que te vuelva a amar como te amé,
Que vuelva a ver mis sueños en tu cara,
Que te abrace borracho de ternura
Soñando de la noche a la mañana

La voz del hondo valle
Hizo llegar hasta el sentir del alma
La plenitud frenética de un sueño
Que tu voz y la noche despertaran.

Y el fuego de mis viejos sentimientos
La noche hizo brotar como una llama..
La voz y el eco desde el hondo valle
Me hicieron recordar cuánto te amaba..

Murió la noche, amaneció en la bruma
Negra canción de olvidos y de rabias
Y comprendí con el nacer del sol
Que prefiero la noche a la mañana.

Y renegué mis sueños, y tu imagen
Se evaporó en la luz de madrugada
Y en el chocar del día y de mis ojos
Dos notas recogí. Eran dos lágrimas.